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Guía

Cómo rezar el Santo Rosario, paso a paso

El Rosario es contemplar la vida de Jesús con las palabras de María. Se reza en unos veinte minutos y no hace falta saber nada de memoria: aquí está el orden completo y todas las oraciones.

Antes de empezar

Busca un lugar tranquilo y mira qué misterios toca hoy: cambian cada día de la semana (aquí están los de hoy). Un rosario en la mano ayuda a no perder la cuenta, pero no es imprescindible: se puede rezar con los dedos, y en Rosarium la camándula avanza sola al ritmo de tu lectura.

El orden, de principio a fin

  1. La señal de la cruz. Se abre la oración santiguándose.
  2. El Credo. La fe que se va a contemplar, dicha entera.
  3. Un Padre Nuestro.
  4. Tres Ave Marías. Se suelen pedir por la fe, la esperanza y la caridad.
  5. Un Gloria.
  6. Los cinco misterios del día. Con cada uno se hace lo mismo:
    • se anuncia el misterio y se lee su pasaje del Evangelio;
    • un Padre Nuestro;
    • diez Ave Marías, meditando el misterio;
    • un Gloria y la jaculatoria de Fátima.
  7. La Salve. Al terminar las cinco decenas. Muchas comunidades rezan además las letanías lauretanas y una oración por las intenciones del Papa.

Eso es todo. Si un día no te alcanza el tiempo, reza una decena completa y vuelve mañana: la costumbre se construye así.

Las oraciones

Estas son, palabra por palabra, las que se rezan en cada paso. Son las mismas que trae la app.

Señal de la Cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Credo

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Padre Nuestro

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Ave María

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Jaculatoria de Fátima

Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu misericordia. Amén.

La Salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Acto de contrición

Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Cómo no abandonarlo a los tres días

Lo difícil del Rosario no es aprenderlo, es sostenerlo. Tres cosas ayudan más que la fuerza de voluntad:

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se tarda en rezar el Rosario?

Unos veinte minutos los cinco misterios del día, sin prisa. Si tienes menos tiempo, reza una decena: vale más una decena entera que cinco a medias.

¿Hace falta un rosario para rezarlo?

No. Ayuda a no perder la cuenta, pero puedes rezar con los dedos o con la app, que avanza cuenta a cuenta por ti.

¿Qué misterios se rezan hoy?

Depende del día: gozosos el lunes y el sábado, dolorosos el martes y el viernes, gloriosos el miércoles y el domingo, y luminosos el jueves. Los domingos de Adviento y Navidad se rezan los gozosos, y los de Cuaresma, los dolorosos.

¿Se puede rezar el Rosario en cualquier momento?

Sí, a cualquier hora y en cualquier lugar. Lo que sostiene la costumbre no es el momento perfecto, sino repetirlo: un mismo rato cada día es más fácil de conservar.